La Provenza está salpicada de pequeños pueblecitos que merece la pena visitar. Se pasa del tono más arenoso de Nimes al verde de Avignon o las gargantas del Verdon, eso sí, siempre acompañados del sonido de la cigarra.
La Provenza está salpicada de pequeños pueblecitos que merece la pena visitar. Se pasa del tono más arenoso de Nimes al verde de Avignon o las gargantas del Verdon, eso sí, siempre acompañados del sonido de la cigarra.
Marcadores