La película de Martyrs fue la más polémica del festival y no por su calidad si no por su excesiva violencia gratuita. El filme de Pascal Laugier causo estragos en los espectadores que la visionaron, vomitos y desmallos de los que más aguantaron en la sala y para los que no, el festival proporciono fuera de la sala una ambulancia, por sus posibles consecuencias.
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